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MUSIMAGEN entrevista a …..JOSÉ VINADER

18
Ene
2012

MUSIMAGEN entrevista a …..JOSÉ VINADER

 

MÚSICA DE PELÍCULAS

Información elaborada por David Rodríguez Cerdán

Entrevistamos a… JOSÉ VINADER

“Escultor de sonidos”

 

Tras cuatro décadas oficiando como ingeniero de sonido, José Vinader ostenta un puesto de honor en la historia contemporánea del sonido grabado en España, siendo uno de sus méritos más indisputables el de levantar y promover una profesión que a día de hoy sigue en nuestro país huérfana de estudios especializados. Desde sus primeros pasos con García Abril o Bernaola hasta sus trabajos con Roque Baños, sin olvidar su legendaria colaboración con José Nieto -que marca un punto de inflexión en la metodología y la técnica de grabación en estudio-, Vinader ha visto -y sobre

todo oído- mucho cine, y es todo un honor compartir su mesa de mezclas para charlar con él sobre este arte en la sombra.

 

 D-Llevas trabajando casi cuarenta años en el cine como ingeniero de sonido. En tu opinión, ¿qué se ha perdido y qué se ha ganado en este tiempo?

  

V- A nivel cinematográfico se ha conseguido un producto con mejor acabado, pero se ha perdido el riesgo de hacer un cine distinto. También hemos perdido espontaneidad y ha menguado la variedad de las propuestas. Creo que en este sentido los productores han cedido a la industria. Por otro lado hay un problema que tiene que ver con las sociedades actuales. Las nuevas tecnologías han abaratado el coste de los equipos de grabación, y esto ha permitido que muchas personas hayan accedido a unos dispositivos que antes no podían permitirse. Esto es nocivo para la creatividad, porque nos acostumbra a trabajar de forma muy parcelada: se está perdiendo la costumbre de improvisar, de trabajar en equipo, el intercambio libre de ideas. Yo todavía puedo permitirme el lujo de grabar con orquestas completas, pero la mayoría de los técnicos de este país graban a los músicos por separado en sesiones aisladas, lo que resta energía a los trabajos. La calidad es brutal, pero la mayoría de las grabaciones actuales que se hacen de esta manera me suelen dejar impasible. Se ha perdido la química de estudio, la naturalidad. Todo se ha vuelto más artificioso, y esto es terrible para la música. La calidad técnica es sobresaliente, pero esto no es lo más importante. Por otro lado se ha perdido la figura del productor, que es indispensable en el proceso. El sonido puede ser maravilloso, ¿pero qué más da si la música no tiene nada que decir? Existe no solo una crisis económica, sino una crisis de ideas en todos los mercados. Por otro lado no hay relevo generacional, porque el músico nuevo no ha conocido el estudio de grabación.

  

D- ¿Consideras que con tanta experiencia acumulada has acabado acuñando un sello propio, la“marca Vinader”? 

 

V- Pienso que hasta cierto punto sí tengo un sello reconocible. Esto me lo han dado tanto las fórmulas

que empleo en mi trabajo como los clientes que he ido teniendo. Todos los músicos con los que

trabajo me llaman buscando una cierta sonoridad, quizá un sonido más americano. En parte esto ha

sido gracias a José Nieto, quien en su día me enseñó este mundo así como los entresijos de la

orquesta y es cierto que después de tantas grabaciones acabas creando un cierto estilo.

 

 

D- De los centenares de películas que has grabado, ¿cuáles son las que recuerdas con más orgullo?

 

V- Yo me siento orgulloso de todas mis películas; todas son como mis niños. Yo siempre digo que hay que invertir más ilusión y ganas en las películas pequeñas, porque estos creadores principiantes son los que más te necesitan. Tienes que cubrir su inexperiencia con un plus de trabajo. A mí me satisface mucho tender la mano a la gente que empieza.

 

D.: ¿Qué diferencias encuentras a la hora de trabajar entre veteranos de la talla de Roque Baños, Alberto Iglesias o Bingen Mendizábal y la “nueva ola” de compositores como Fernando Velázquez, Zacarías M. de la Riva o Xavi Capellas?

 

V- Ten en cuenta que los compositores que mencionas, como Xavi Capellas o Zacarías Martínez de la Riva, ya tienen una cierta experiencia. Los compositores que realmente empiezan son los que este mismo año están sacando adelante su primera película. La diferencia ostensible tiene que ver con el dominio técnico de la orquesta. Los músicos de primera fila están curtidos en este terreno, y gracias a ello pueden invertir más tiempo en sofisticar e investigar. La gente que empieza sale de la escuela conociendo la teoría, pero sin tener una experiencia directa con la práctica. No saben enfrentarse a una orquesta, ni están acostumbrados a preparar el trabajo. Por eso, con los músicos más novatos, suelo encargarme yo de la producción. Una grabación con orquesta entraña muchas sesiones de grabación y debido a ello uno no puede permitirse errores.

   

D.: ¿Dirías que el arte de la grabación en estudio se basa fundamentalmente en el correcto emplazamiento de micros y pértigas o este es un viejo prejuicio a desmontar?

 

V- Básicamente se trata de conseguir un equilibrio entre el espacio físico, la cantidad de músicos y la colocación de micros. Estos son los elementos que hay que sopesar y equilibrar para obtener un sonido inteligible. El 99% de la grabación reside en una buena toma de sonido: por ello, la selección del previo de microfonía es imprescindible. En cuanto al sonido directo en los rodajes, hay que desmontar el prejuicio de “una cámara, un micro” y recuperar el concepto de la multimicrofonía.

 

D.: ¿Existe algún instrumento o sonoridad que te haya puesto en jaque?

 

V- Siempre hay instrumentos más complicados que otros. El piano, por ejemplo, es como una orquesta completa y resulta muy complicado de grabar debido a la cantidad de matices que posee. El sonido del bandoneón es también muy problemático. Pasa lo mismo con el arpa y el clave. En el caso de

estos instrumentos se trata de dimensionar el brillo, los armónicos

 

D.: En Alemania existe la categoría de tonmeister para definir al ingeniero que toma decisiones de índole creativa, mientras que en países anglosajones se estila el recording engineer. ¿Cuál es la situación de este profesional en la piel de toro?

 

V- En España, para empezar, no existe la carrera de ingeniero de sonido. Es una especialidad absolutamente desprotegida. La rama más cercana es la de Telecomunicaciones, y los ingenieros que se licencian en esta carrera enfocan su trabajo hacia otros campos. Los tonmeister y los ingenieros ingleses saben leer partituras y conocen los rudimentos musicales. En España hemos tenido que crear esta especialidad de la nada, probando y experimentando cosas. Somos ingenieros de práctica, no de carrera.

 

D.: Ya que lo mencionas, ¿es habitual que el ingeniero se haga cargo de la producción musical de una película?

 

V- El director de posproducción es el responsable de todo el proceso, incluyendo el sonido y la música.Pero como estos directores no suelen estar versados en música, lo normal es que cedan al compositor las riendas de la producción y la grabación. Lo que suele pasar es que los compositores no disponen de tiempo o energía para hacerse cargo de ello, y por ello delegan esta responsabilidad en un productor musical que se encarga de gestionarlo todo: desde cuadrar el presupuesto y concertar las sesiones hasta la fase de mezclas o la entrega del máster definitivo. 

 

D.: ¿Por qué la grabación de la mayoría de las bandas sonoras españolas suele llevarse a cabo en Inglaterra y Europa del Este?

  

V- Para empezar, en España no existen estudios para grabar orquestas. Dejaron de existir hace muchos años. En segundo, las orquestas nacionales cobran muchísimo dinero y la productora no puede asumir el coste, por eso cuando los músicos exceden un determinado número sale más rentable irse a grabar a Bulgaria, Rusia o la República Checa. Pero la situación puede cambiar, porque actualmente varias orquestas madrileñas se están coordinando para grabar música de cine a un precio asequible. No obstante, las orquestas de esos países han adquirido mucha experiencia con los años y están muy familiarizadas con la metodología. Aquí haría falta primero hacer callo. No obstante, hay un estudio en Coruña, Mans, que funciona muy bien y en el que a mí me gusta mucho trabajar, porque es muy cómodo y porque en Galicia se come muy bien. Además, Rosalía Mera y su equipo están haciendo un esfuerzo importante para dotar al estudio de los mejores equipos de grabación. Pero las circunstancias del mercado son las que son; los presupuestos se disparan en las grabaciones con orquesta y en la mayoría de las ocasiones nos vemos obligados a grabar fuera. 

 

D.: En calidad de ingeniero de grabación, ¿te inspira cada película unos procedimientos determinados a la hora de registrar la música o las circunstancias te obligan a ser pragmático?

 

V- Nunca grabo dos bandas sonoras de la misma manera. No sigo un esquema rígido. Lo que he intentado desde siempre es aprender de la propia música. La referencia me ayuda a tomar una orientación, pero luego la maqueta del compositor es imprescindible. Trabajo sobre los bloques de la maqueta y a partir de ahí pienso el concepto de la grabación. El ingeniero es un creador en el sentido de que el compositor te entrega un boceto y aquel se encarga de “ponerle el color”. Yo suelo proyectar mentalmente una grabación antes de ponerme manos a la obra: o sea, visualizar o idear la grabación de forma abstracta teniendo en cuenta la sala y la orquesta disponibles. Hay que tener las cosas muy claras y no dejar nada a la improvisación. Luego, dependiendo del presupuesto, hay que corregir el plan intentando optimizar los recursos disponibles. Una grabación depende en gran medida de la calidad de la orquesta que has contratado. [José] Nieto decía que él escribía su música

en función de la orquesta que la iba a tocar. Yo pienso igual: hay que pensar la grabación en función de los medios disponibles, no de un ideal. 

 

D.: ¿Suelen considerar los directores, productores y/o compositores la grabación de la banda sonoradesde el punto de vista artístico o estético? ¿Te consideras parte del proceso creativo? 

 

V- Actualmente sí; hoy en día los directores tienen muy en cuenta el potencial “corrector” de la banda sonora. La música sirve para corregir desperfectos o matizar un tono expresivo que la imagen no posee. En los años 70 nadie quería ocuparse de grabar bandas sonoras. Por la mañana se grababa y por la tarde se montaba. Yo he grabado bandas sonoras enteras sin haber conocido a los responsables de la película. La situación cambia con la llegada de José Nieto, pues es el primer compositor que asume el rol de productor musical y empieza a destinar todo el paquete de dinero a la grabación de la banda sonora, generando así una especialización musical para la imagen. Actualmente estamos viviendo un momento dorado.

 

D.: ¿Cuáles serán tus próximos proyectos para el 2012?

 

V- Sobre todo mucho cine. Ahora mismo estoy trabajando en la mezcla de Tadeo Jones, y en breve me pondré con Tengo ganas de tí -que es la secuela de Tres metros sobre el cielo-. También tengo previsto grabar la música de la nueva producción de José Luis Cuerda. En el ámbito no cinematográfico voy a ocuparme de remezclar una grabación en vídeo de la ópera Sansón y Dalila 

con José Cura y montar una grabación para el Ballet Nacional

 

* Fotos de José Vinader en Mans- Estudio de Grabación de Rosalía Mera