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Reportaje: Huracán Fever: cuatro años mal llevados de fiebre emprendedora

25
Nov
2015

Reportaje: Huracán Fever: cuatro años mal llevados de fiebre emprendedora

Despilfarros y errores de un joven emprendedor

Huracán Fever: cuatro años mal llevados de fiebre emprendedora

A los 18, Pep Gómez se empeñó en montar una empresa. Hoy, cuatro años después, ha quemado diez millones de euros y a decenas de empleados por el camino

De repente, se oyeron gritos y correteo en el despacho. “Estaba junto a la directora de expansión y pregunté: ¿qué pasa? Y ella en shock. Me dice: ‘acabo de ver cómo Pep agarra del cuello a Álex y lo empotra contra la pared’”. El despacho, al fondo de la oficina, tiene las paredes de cristal: en una de tantas reuniones, Pep no se puso de acuerdo con Alexandre, su asesor, y lo enganchó enervado. El resto de la empresa lo vio. “Siempre corría el uno detrás del otro”, recuerdan varios trabajadores. “Álex salía y Pep iba detrás”.

La escena no es ni nueva ni anecdótica. “Hemos tenido muchas discusiones con gritos y golpes, como en todas las startups”, reconoce Pep. “Te recuerdo que en Facebook la gente se tiraba ordenadores a la cabeza”.

Pep Gómez tiene 23 años y dirige una compañía de 91 empleados. Llega andando al barrio de Chueca, donde vive, desde la Puerta de Alcalá, donde tiene la oficina. La de Madrid es la sede principal de la compañía, que también está en Londres y Nueva York, y en la que trabaja la mayor parte del equipo: los que hacen ventas, operaciones, marketing y producto. El producto es Fever, una aplicación para encontrar y comprar planes (de cenas en restaurantes a entradas de cine, conciertos o teatros) en la ciudad.

Fundada en junio de 2011, Fever lleva recaudados más de 10 millones de euros de inversión: es una de las startups

españolas que encabeza los rankings este año y una de las pocas que tienen a Accel, un importante fondo de capital riesgo

(su portfolio incluye a Dropbox, Facebook y a las nacionales Wallapop, Packlink, Peertransfer y Cartodb) detrás.

Pep deja su portátil sobre la mesa y pide un Nestea antes de empezar a hablar. La historia de Fever es larga y compleja:

en cuatro años,la empresa ha pasado por dos capitales (de Barcelona se mudó a Madrid), abierto dos oficinas

internacionales, empleado a más de 160 personas y crecido hasta los tres millones de descargas. Ha atraído

inversión internacional, nacional (Guti, Sergio Ramos, Alejandro Sanz y el cofundador de Idealista, Bernardo Hernández)

y talento muy diverso: empleados que vienen de Tuenti o Google, fundadores de otros negocios (Series Yonkis),

personas con estudios en Harvard, Standford o MIT y otras que hoy están en grandes tecnológicas (Twitter o Airbnb).

En cuatro años, su fundador ha crecido de los 19 a los 23. Ha tenido mucha suerte, dice, porque cometió errores y pudo enmendarlos. “Hay gente muy buena que lo intenta y no tiene esta suerte. La fastidias una vez y no tienes otra oportunidad. Yo la tuve”. Pep se siente afortunado: es muy difícil emprender en España y él ha conseguido dinero y equipo para hacerlo. “Cuando nadie creía en mí tuve que buscarme la vida. Si ves la primera presentación de Fever y la última, no tienen nada que ver”, asiente.

“Y, aún así, conseguía que la gente confiara en mí”.
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